La derrota también se paga: estos fueron los candidatos que se quedaron sin reposición de gastos tras las presidenciales
Varios aspirantes no alcanzaron el umbral mínimo de votación exigido por la ley y perderán la posibilidad de recuperar parte del dinero invertido en sus campañas.
La primera vuelta presidencial no solo dejó ganadores y derrotados en las urnas. También significó un fuerte golpe económico para varios candidatos que no lograron alcanzar la votación mínima requerida para acceder a la reposición de gastos de campaña financiada por el Estado.
De acuerdo con las reglas electorales vigentes en Colombia, los aspirantes presidenciales deben superar al menos el 4 % de los votos válidos para tener derecho a recibir la reposición económica por cada sufragio obtenido durante la contienda.
Tras conocerse los resultados de la primera vuelta, solo cuatro candidatos lograron superar ese umbral: Abelardo De la Espriella, Iván Cepeda, Paloma Valencia y Sergio Fajardo.
En contraste, figuras como Claudia López, Mauricio Lizcano, Miguel Uribe Londoño y otros aspirantes quedaron por debajo de la barrera exigida, por lo que no podrán acceder al beneficio estatal destinado a compensar parte de los gastos de campaña.
El resultado evidencia la fuerte concentración del voto que marcó las elecciones de 2026. La mayoría de los sufragios terminó agrupándose alrededor de las candidaturas de De la Espriella e Iván Cepeda, quienes dominaron ampliamente la contienda y dejaron poco margen para los demás aspirantes.
Incluso candidatos con trayectoria nacional y amplio reconocimiento público terminaron registrando votaciones considerablemente inferiores a las esperadas. Algunos de ellos ni siquiera lograron superar al voto en blanco, que alcanzó más de 406.000 sufragios en el preconteo final.
La reposición de gastos es uno de los principales mecanismos de financiación estatal para las campañas políticas en Colombia. Su objetivo es compensar parcialmente los recursos invertidos por los candidatos, siempre y cuando alcancen determinados niveles de respaldo ciudadano en las urnas.
Para quienes no superan el umbral exigido, la consecuencia no es únicamente política. También implica asumir directamente gran parte de los costos asociados a publicidad, logística, movilización y demás actividades desarrolladas durante la campaña presidencial.
La situación deja un panorama complejo para varios de los aspirantes que participaron en una de las elecciones más votadas y polarizadas de la historia reciente del país, donde el protagonismo terminó concentrado casi exclusivamente en los dos candidatos que avanzaron a la segunda vuelta presidencial.