Therians: ¿moda viral o un reflejo de la búsqueda de identidad entre jóvenes?
El fenómeno que ha ganado fuerza en redes sociales despierta curiosidad, debate y dudas sobre si se trata de una expresión identitaria o de un posible riesgo para la salud mental.
En las últimas semanas ha aumentado la atención en torno a quienes se identifican como “therians”, un grupo principalmente de jóvenes y adolescentes que sienten una conexión interna con un animal, psicológica o espiritualmente, más que física. Esta tendencia, que se ha hecho más visible en plataformas como TikTok e Instagram, ha encendido discusiones sobre su significado y sus posibles implicaciones para la salud mental y social de quienes participan.
El término therian proviene de la idea de theriantropía, una noción antigua adaptada por comunidades en internet para describir a personas que sienten que su “esencia” o forma de ver el mundo está más alineada con un animal específico, ya sea un lobo, un felino u otra especie. Para muchos, esto no implica una creencia literal de transformación física, sino una experiencia interna que forma parte de su identidad personal.
Psicólogos y expertos en salud mental señalan que este fenómeno no está reconocido como un trastorno mental en manuales clínicos como el DSM-5, y que identificarse como therian no significa automáticamente que quien lo hace tenga una enfermedad psicológica. Más bien, lo describen como una expresión identitaria o social, similar a cómo otras generaciones adoptaron estilos o colectivos juveniles como los emos o los punks.
Dicho esto, los especialistas advierten que cada caso es distinto y que no se debe descartar la necesidad de apoyo profesional cuando la identificación interfiere con la vida diaria, causa aislamiento o genera malestar significativo. Para ellos, la clave está en observar cómo impacta esa experiencia en el bienestar general de la persona, más que etiquetarla de inmediato como “problema de salud mental”.
El fenómeno también ha generado reacciones encontradas en la sociedad y en redes sociales, desde quienes lo ven como una moda pasajera o un comportamiento excéntrico hasta quienes lo entienden como una forma legítima de autoexploración. En algunos lugares incluso se discute cómo proteger a quienes adoptan esta identidad del acoso o la estigmatización.
En resumen, lo que para unos puede parecer simplemente una tendencia viral, para otros representa una nueva forma de comprender la identidad en la era digital, y para expertos es un tema que merece diálogo informado y sin juicios extremos.
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