Imagen referencial
Imagen referencialArchivo
¿Qué Pasa?

Menores que matan y mueren: la guerra del crimen organizado en Barranquilla

Autoridades advierten que bandas criminales están reclutando adolescentes para cometer homicidios y otras actividades ilegales en medio de la disputa por el control de rentas criminales.

Compartir en:
Por:

El incremento de casos en los que menores de edad aparecen involucrados en homicidios y otras acciones delictivas ha encendido las alarmas de las autoridades en Barranquilla y su área metropolitana. En medio de la confrontación entre estructuras criminales por el control de actividades ilegales como el microtráfico y la extorsión, adolescentes están siendo utilizados por estas organizaciones para ejecutar ataques armados o cumplir diferentes roles dentro de las redes delictivas.

De acuerdo con información de la Policía Metropolitana de Barranquilla, varias investigaciones recientes han evidenciado la participación de menores en atentados sicariales, ya sea como presuntos responsables o como parte de los grupos que facilitan la logística de estos crímenes.

Las autoridades han señalado que las organizaciones criminales buscan captar a jóvenes en entornos vulnerables, ofreciéndoles dinero o presionándolos para integrarlos a las estructuras ilegales. En muchos casos los menores son utilizados para transportar armas o drogas, vigilar zonas controladas por las bandas o actuar como sicarios en ataques contra miembros de grupos rivales.

Uno de los factores que influye en este fenómeno es que los menores de edad enfrentan un tratamiento judicial distinto al de los adultos, lo que ha sido aprovechado por las estructuras criminales para utilizarlos en actividades de alto riesgo.

Registros de las autoridades también muestran que varios adolescentes han terminado siendo víctimas de la misma violencia en la que participan, muriendo en enfrentamientos o en retaliaciones entre organizaciones delictivas.

El problema se ha evidenciado en distintos hechos violentos ocurridos en Barranquilla y municipios cercanos, donde menores han sido capturados o han fallecido en medio de disputas entre bandas que buscan controlar territorios estratégicos para el negocio del narcotráfico local y otras economías ilegales.

Ante este panorama, la Policía y otras autoridades han insistido en la necesidad de fortalecer las estrategias de prevención y el trabajo social en los barrios donde estas organizaciones reclutan jóvenes, con el fin de evitar que más adolescentes terminen involucrados en el conflicto criminal que afecta a la ciudad y su área metropolitana.

Identifican a joven asesinado en atentado sicarial en Los Almendros