Ni India ha podido llevarse a los hipopótamos de Pablo Escobar: este es el lío que frena su salida
Aunque un multimillonario ofreció trasladar decenas de ejemplares para evitar su eutanasia, los animales siguen en Colombia por trabas sanitarias, ambientales y legales.
La historia de los hipopótamos que alguna vez pertenecieron a Pablo Escobar volvió a generar debate internacional. Aunque desde India surgió una millonaria propuesta para trasladar a decenas de estos animales fuera de Colombia, la operación sigue detenida y, por ahora, los ejemplares continúan en el país mientras avanza el plan oficial para controlar su crecimiento poblacional.
El empresario indio Anant Ambani, heredero de una de las mayores fortunas de Asia, manifestó su intención de recibir cerca de 80 hipopótamos descendientes de los animales que el narcotraficante llevó a la Hacienda Nápoles en los años 80. La propuesta buscaba evitar que varios de ellos fueran sometidos a eutanasia, una medida que el Gobierno colombiano ha contemplado ante el aumento descontrolado de esta especie invasora.
Sin embargo, aunque la oferta parecía una solución viable, el traslado no ha podido concretarse. El principal obstáculo está en los estrictos requisitos sanitarios y ambientales que exige una operación de este tipo. Los animales deben pasar por procesos de cuarentena, revisiones veterinarias especializadas, permisos internacionales de movilización y certificaciones que garanticen que no representan riesgos para otros ecosistemas ni para la salud pública.
Además, el Gobierno colombiano no ha aprobado formalmente la salida de los ejemplares. Las autoridades ambientales deben evaluar si la propuesta cumple con todas las condiciones legales y técnicas, teniendo en cuenta que se trata de una especie considerada invasora, cuya expansión ya genera impactos sobre la fauna nativa, los cuerpos de agua y la seguridad de comunidades cercanas al río Magdalena.
Otro punto complejo es la logística. Transportar hipopótamos adultos implica movilizar animales de gran tamaño y peso, con protocolos especiales de sedación, seguridad y traslado internacional que representan costos millonarios. Incluso con respaldo económico privado, la ejecución requiere coordinación entre autoridades ambientales, entidades sanitarias y gobiernos de ambos países.
Mientras tanto, Colombia mantiene su estrategia de control poblacional, que incluye esterilización, reubicación y eutanasiaselectiva. El tema sigue dividiendo opiniones entre ambientalistas, expertos y defensores de animales, mientras los hipopótamos de Escobar continúan siendo uno de los legados más insólitos y problemáticos del narcotráfico en el país.