La muerte del exvicepresidente colombiano Germán Vargas Lleras volvió a poner sobre la mesa el complejo estado de salud que enfrentó durante los últimos años de su vida y que lo mantuvo alejado de la actividad política en repetidas ocasiones.
El dirigente político falleció el pasado 8 de mayo en Bogotá, luego de una larga batalla contra distintas complicaciones médicas derivadas principalmente de un tumor cerebral tipo meningioma que le fue detectado en 2015, después de sufrir un desmayo durante un evento oficial en Santander cuando aún ejercía como vicepresidente de Colombia.
Tras ese episodio, Germán Vargas Lleras fue sometido a varias intervenciones neuroquirúrgicas y tratamientos especializados tanto en Colombia como en Estados Unidos. Con el paso de los años, su estado de salud se fue deteriorando debido a nuevas complicaciones neurológicas y, posteriormente, a un cáncer que agravó su condición física.
Durante sus últimos meses de vida, el exvicepresidente permaneció bajo atención médica constante y redujo notablemente sus apariciones públicas. Distintos medios nacionales señalaron que incluso viajó a Houston para recibir quimioterapias y procedimientos médicos especializados mientras continuaba en seguimiento en la Fundación Santa Fe de Bogotá.
La noticia de su fallecimiento generó reacciones desde distintos sectores políticos del país. Expresidentes, congresistas y líderes de diferentes corrientes ideológicas lamentaron la partida de quien fue una de las figuras más influyentes de la política colombiana durante las últimas décadas.