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¿Qué Pasa?

Los detalles no conocidos de la masacre en Santuario perpetrada por 'los Costeños'

Además de la imputación de cargos contra uno de los sujetos que actuó en el homicidio múltiple, ente investigador dio detalles sobre cómo se fraguó el hecho perpetrado en enero, en el sur de la capital del Atlántico.

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Siguen saliendo a la luz detalles de la investigación adelantada por las autoridades en torno a la masacre del barrio Santuario, ocurrida el pasado domingo 29 de enero en una tienda de este populoso sector de la capital del Atlántico.

Después del anuncio de la imputación de cargos contra uno de los presuntos sicarios que actuó ese día, identificado por las autoridades como Luis Miguel Cotes Alarcón, alias Chicho, el nuevo director de la Seccional Atlántico de la Fiscalía, Gustavo Alfredo Montaña Montoya, señaló que sobre este individuo que hoy está tras las rejas existe abundante material probatorio que lo vincula a la muerte de los cuatro jóvenes, entre estos un patrullero de la Policía Metropolitana de Barranquilla, así como el intento de asesinato de seis personas que también se encontraban en el mismo sitio del ataque. “Hay interceptaciones telefónicas, chats, videos, cotejos morfológicos y reconocimientos fotográficos, que vinculan a este sujeto con el hecho y su relación con ‘los Costeños’, estructura liderada por Jorge Eliécer Díaz Collazos, alias Castor”, informó el fiscal.

El ente investigador confirmó además la participación de tres sujetos más en el atentado criminal que se registró a las 9:15 de la noche.

“Luis Miguel Cotes Alarcón, alias Chicho, usó ese día un suéter negro y unos tenis de color rojo. Tenía una pistola calibre nueve milímetros. La noche de los hechos, alias Chicho habría ingresado en compañía de otro hombre armado a la terraza del establecimiento de comercio del barrio Santuario, y al parecer, disparó indiscriminadamente en contra de un grupo de personas que veía un partido de futbol”, reiteró la autoridad.

Además se hizo referencia en que alias Chicho, una vez accionó el arma de fuego contra las personas que estaban en el lugar, “se sube a la moto que era conducida por un cómplice, da la vuelta y vuelve a disparar hacia la terraza”.

Hay que recordar que en el hecho perdieron la vida Ever José Lezama Melgarejo, de 24 años y estudiante de Ingeniería Mecánica; Hanner Andrés Guevara Correa, de 24 años y empleado de una empresa local; Reinaldo Javier Orozco Picalúa, patrullero de la Policía Metropolitana de Barranquilla, de 24 años, y Ronald José Zabala Sarmiento, de 24 años.

Y resultaron heridos María Alejandra Martínez Hidalgo, de 23 años y supuesta pareja de una de las víctimas fatales; Pedro Antonio González Muñoz, de 77 años; Daniel Andrade Palomino, de 65 años; Valentina Zulay Mattos Barraza, de 22 años; Emanuel de Jesús Cabezas Ahumada, de 26 años, y Daniela Andrea Ríos Rueda, de 23 años.

Sin embargo dos de los detalles que más llamaron la atención de la investigación fueron los del tiempo en el que se concertó el homicidio múltiple y en qué sectores de Barranquilla, al parecer, hubo reuniones entre miembros de la organización para acordar fecha y hora del atentado.

Según la Fiscalía, “entre el 23 y el 29 de enero se concertó entre ‘los Costeños’ el atentado criminal, con reuniones en los barrios La Cumbre, Cevillar y Santuario”.

Luego se precisó que fue una fuente la que dio luces sobre el atentado un día después de ocurrido, es decir el lunes 30 de enero. Esa persona comunicó que “el hombre que había actuado en la masacre de Santuario residía en el barrio La Gloria, en la localidad Suroccidente de Barranquilla”, y que el mismo Chicho fue quien aceptó ante un tercero haber disparado en la tienda.

La versión que siempre ha rondado en torno a ese hecho es que el propietario del inmueble pagó una cuota extorsiva a Ober Ricardo Martínez Gutiérrez, alias Negro Ober, y tal acción no fue aceptada por Castor, quien, supuestamente, ya venía extorsionando en la zona. Es decir, el atentado se ordenó luego de que la víctima dijera al jefe de los Costeños que ya había pagado la extorsión y no iba a pagar a otro cabecilla. No obstante, este relato no ha sido confirmado por las autoridades.

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