¿Qué Pasa?

El macabro caso de una monja que escogía a niños para que los curas abusaran de ellos

La mujer llegó en el año 2007, de Japón, al colegio.

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Kosaka Kumiko, una monja del Instituto Provolo de Mendoza en Argentina y que estuvo fugitiva durante más de un mes, fue capturada y acusada de ser cómplice por varios años de los sacerdotes que abusaban sexualmente de niños sordos que tenían bajo su cuidado.

De acuerdo con El País, la mujer llegó en el año 2007 de Japón al colegio y era la encargada de buscar a los más sumisos para así entregarlos a los clérigos. “Los golpeaba sistemáticamente y el más sumiso era entregado a los violadores. El que se rebelaba se salvaba de los abusos”, explicó el abogado Sergio Salinas que hace parte del proceso penal.

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Una adolecente, que fue víctima de este abuso, indicó que a la edad de cinco años que la japonesa le colocaba pañales para que no se notara el sangrado producto de la violaciones. Asimismo, el testimonio de otra niña en donde relata que Kumiko la enviaba a la habitación de uno de los curas para ser abusada. “La religiosa participó en tocamientos a niñas, les pidió que se tocaran entre ellas y vio pornografía junto al celador Jorge Bordón (otro detenido) en un televisor”, comentó Salinas.

Sin embargo, la mujer se declaró inocente ante el juez y dijo que era una persona buena que le había entregado su vida a Dios. “Soy inocente, no sabía de los abusos”, le insistió al juez.

¿Y LOS VIOLADORES?

En diciembre del año 2016 fueron capturados los curas Nicola Corradi, de 82 años, y Horacio Corbacho, de 56, ambos fueron imputados con el cargo de abuso sexual agravado con acceso carnal y sexo oral.

Según la publicación, estos hombres habrían violado y golpeado a más de 20 niños, entre 10 y 12 años, con problemas de escucha.

Anteriormente Nicola Corradi tenía varias denuncias por violación a menores de edad, en el año 1984, es por esto que la iglesia lo envió a Sudamérica para protegerlo y alejarlo del escándalo.

Sin embargo, los abusos volvieron y se dieron a conocer en el año 2008 sin trascendencia, pues el caso fue olvidado y archivado por la justicias. Asimismo, el caso fue nuevamente abierto debido a las numerosas pruebas y testigos.

Es por esto que las autoridades decidieron entrar al lugar para investigar lo que estaba sucediendo y el instituto aceptó la culpa.

No obstante, Carlos María Franzini, la voz oficial que estuvo a cargo del arzobispo de Mendoza afirmó que jamás le fue notificado ningún antecedente penal de ninguno de los sacerdotes y tampoco escucho ningún comentario negativo ocurrido en el colegio.

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