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La patinadora fantasma que pena en Salgar

Según la leyenda su novio le ofreció su alma al demonio.

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Uno de los espectros más populares que muchos conductores han asegurado haber visto en inmediaciones al municipio de Puerto Colombia es la ya conocida ‘novia’. Sin embargo, en el corregimiento de Salgar, muy cerca del viejo muelle, en susurro se habla de la Patinadora Fantasma, el espectro de una joven que aparece patinando en la oscuridad atravesándoseles a los conductores que transitan por la vía principal, generando accidentes inexplicables y terror entre quienes escuchan sus ruedas.

Cuentan que su nombre era Lesbia, una mujer que le encantaba el patinaje, disciplina que practicaba por las carreteras de Salgar. Dicen que su muerte está relacionada a un pacto de sangre con el diablo. Según relata la leyenda salgareña, esta joven era amante del dueño de un popular lugar conocido en Barranquilla como El Guardián, este comerciante era un hombre enigmático. Siempre vestía de negro, usaba pañoletas negras y por las noches se montaba en un caballo negro para recorrer la ciudad.

Muchos de sus trabajadores y conocidos decían que tenía detrás de este negocio un gran altar a los dioses de la santería, donde hacia pactos con demonios y espíritus inmundos para generar prosperidad a cambio de entregarles algunas almas.

“Lesbia era mi amiga y cuando se metió con él vivía alegre porque le daba de todo, pero a la vez también estaba preocupada porque descubrió su altar de brujería y notó que tenía una foto suya quemada en las puntas junto a una calavera, cuando ella le preguntó por eso, le dijo que era para su protección, pero no fue así, se la ofreció en pacto al demonio”, cuenta Matilde De la Ossa, quien agrega que su amiga después de haber disfrutado mucho con este misterioso hombre, posteriormente murió en extrañas circunstancias.

EXTRAÑA MUERTE POR UN PACTO

Varios habitantes de Salgar cuentan en repetidas ocasiones que Lesbia venía en un bus procedente de Barranquilla rumbo a Salgar, de repente se subió al vehículo un ladrón que se veía poseído o drogado.

Agregan que el hombre sacó un revólver calibre 38 mm y todos los pasajeros les entregaron sus pertenencias sin oponerse, hasta Lesbia, pero el atracador antes de bajarse se acercó a ella y le dijo: “Aquí me manda el de abajo y sus amigos”, y le disparó en el abdomen. Este relato fue entregado por Nazario Urueta, un salgareño que viajaba en el bus.

Desde entonces muchos salgareños dicen que el alma de Lesbia fue ofrecida por su novio Nazario Rojas al diablo, y por eso se aparece por las carreteras haciendo una de las cosas que más disfrutaba en la vida, patinar. En la vía cercana de la popular tienda de cocos de Salgar dicen que cuando los vehículos van pasando por allí a altas horas de la noche, una patinadora pasa al lado de ellos, los mira y luego desaparece.

“Una vez iba en mi camión y la vi al lado de la carretera, tenía sangre en su vestido y cuando bajé la velocidad me quedó mirando, tenía los ojos rojos, como endemoniados, así que aceleré; cuando miré por el retrovisor ya no había nadie, fue una experiencia diabólica”, cuenta Celio Jiménez. También los salgareños dicen que por las noches se escucha el ruido de las llantas de los patines de Lesvia por las calles de Salgar, precedido por un desgarrador grito que deja atónitos a quienes presencian esta oscura experiencia.

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